HISTORIA

Tiene sus raíces doctrinales en los movimientos más fundamentales e históricamente reconocidos como la iglesia luterana, con la declaración de justificación de fe, y la de la fe cristiana. Así como las dos anteriores, no constituye en su una denominación, sino que se trata de una experiencia personal del creyente, igualmente lo es Pentecostés; unidas las tres, constituyen un “estilo de vida”.

La herencia moderna de la Iglesia incluye tres grandes avivamientos. 
El primero fue un avivamiento de la doctrina de la justificación por la fe en el Señor Jesucristo. Este avivamiento fue el reconocido como Reforma Protestante, encendido por el joven sacerdote católico-romano llamado Martin Lutero.
El segundo avivamiento es originado por John Wesley, quien acentuó la doctrina bíblica de la santificación como una “experiencia personal definida”. Durante varias generaciones la doctrina de la santidad fue proclamada con tensión y vigor. Miles de personas recibieron la experiencia de la santificación. Este avivamiento de pureza y vida limpia preparó el camino aún más para el derramamiento de la “lluvia tardía” prometida. 
Cuando el énfasis en la santidad comenzó a extinguirse en las iglesias hacia fines del siglo XIX, apareció en Estados Unidos una organización llamada Asociación Nacional para Promover Santidad. El propósito de esta sociedad no era principiar una iglesia nueva sino acentuar la doctrina de la santificación. La mayoría de las iglesias de santidad de nuestros días surgieron de este movimiento.
Este impulso continuó en los primeros años del siglo XX, cuando existía mucha apetencia de los grupos de santidad anhelando más poder de Dios y una medida mayor de su Espíritu.
El tercer avivamiento ocurrió en 1906 en la famosa Misión de Azusa Street, Los Ángeles, California. Fue el derramamiento de la lluvia tardía del Espíritu Santo que principio a diseminarse, se extendió rápidamente alrededor del mundo, esparciéndose como un fuego inextinguible. Entre 1946 y 1950 enviaron misioneros a Canadá y continuaron su expansión en Estados Unidos. En América del Sur la Iglesia tuvo su explosión en Valparaíso, Chile. En cuanto a la llegada de la Iglesia a la Argentina ella tiene un recorrido particular. En 1932 llegó Jeanet Hart, la primera misionera. Era de nacionalidad inglesa, pero fue enviada por la Iglesia de Estados Unidos y la de Canadá. El hecho mismo de ser mujer no la favoreció en el contexto latino, pero persistió en su misión e incansablemente se dedicó a visitar hogares necesitados, hospitales, etcétera.

La mayor parte en que desempeño su ministerio fue en ciudades del litoral, donde fundo la Primera Congregación en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Con el correr del tiempo, llegaron los primeros misioneros: Hazle Shilvers, Jean Mom, James, Sofia Fordys y Dora Elson.
El crecimiento fue lento. Hasta fines de 1964 trabajaron como Iglesia asociada con la Unión de las Asambleas de Dios en Argentina, hasta que en marzo de 1965 se decide comenzar a hacerlo en forma autónoma y se constituye la primera comisión ejecutiva nacional. Los elegidos para integrarla fueron los pastores Juan Victor Passuelo, Elvio Canavessio, Omar Cabrera, Jeanet Hart de Hutchinson y Dora Elson de Passuelo, quienes establecieron las pautas prioritarias a seguir: evangelización, enseñanza, plantar iglesias, ejecutar todo trámite ante las autoridades gubernamentales para obtener la inscripción en el Registro de Culto de la Nación y la personería jurídica nacional.
El 1 de mayo de 1986, en una oficina en Avenida de Mayo y San José, ciudad de Buenos Aires, realizaron la apertura de un seminario destinado a la formación del grupo de pastores.  En la plaza Congreso comenzaron a evangelizar y realizar las primeras conversiones, pero derivaban a los fieles hacia otras iglesias, al no poseer un templo propio. Finalmente, un grupo de conversos estimuló a los pastores a abrir un templo, y surgió la posibilidad de alquilar un local en Junín 575, reacondicionando un taller de zapatería. El 19 de octubre de 1969 realizaron el primer culto y comenzaron a desplegar su actividad, con un fuerte crecimiento.
En 1999 se trasladaron a la calle La Rioja donde se encuentran actualmente, y junto con la subsede de Hurlingham generaron la expansión nacional y en países de América del Sur. La Iglesia siempre mantuvo lazos fraternales y de cooperación con las iglesias de Estados Unidos y Canadá.

 

TemplosTienen ciento treinta filiales distribuidas en todo el país. Hurlingham, José C. Paz, San Martin, Grand Bourg, Garín, Del Viso, San Fernando, Tapiales, San Justo, La Ferrere, Merlo Gómez, Pontevedra, Ituzaingó, Moron, Casanova, Bosques , San Francisco Solano, Florencio Varela, Glew, Temperley. En la provincia de Buenos Aires se encuentra en Pergamino, Rojas, Salto, Gobernador Gálvez, Bragado, 9 de Julio. En la provincia de Santa Fe, en Rosario. En Córdoba tienen varias iglesias y centros; así como también en las provincias de Entre Ríos, Formosa, San Luis, Misiones, Chaco, Neuquén y La Pampa.

 

Estructura jerárquica y organizativa
La máxima autoridad mundial es el superintendente Dr. A. Beachan  de Oklahoma, Estados Unidos. La coordinación para América Latina tiene su sede en Lima, Perú y el superintendente es el Reverendo Daniel Clowers.
El superintendente en Argentina es el Pastor Rvdo. Enrique Coronel, con sede en Hurlingham, provincia de Buenos Aires. En el orden local, cada filial tiene su propio orden de gobierno mínimo, el cual conforme surjan las necesidades lo ira adecuando. Cada congregación tiene amplia autonomía para llevar adelante sus propios planes de trabajo como también apoyar esfuerzos nacionales. Generalmente se compone de un pastor, asistentes pastorales, diáconos, auxiliares, directores de departamentos auxiliares, quienes atienden las diferentes áreas de servicios como directores del ministerios de la niñez, adolescentes, damas, caballeros, matrimonios, consejería cristiana, asistencia al necesitado, visitación (Hospitales, cárceles, geriátricos, hogares, etc.) los pastores son designados por la comisión ejecutiva nacional y se requiere que periódicamente la congregación renueve su voto de confianza.

Con respecto a la forma de gobierno la asamblea es la máxima autoridad. La asamblea general ordinaria se reúne cada dos años a los ciento veinte días de finalizado el ejercicio final anual, convocado por la comisión ejecutiva nacional. En estas reuniones tienen voz y voto los miembros de esta comisión, los ministros ordenados y los predicadores licenciados aceptados por la comisión ejecutiva nacional y los delegados de las iglesias locales (un delegado cada cincuenta miembros).
La comisión ejecutiva nacional se constituye con un superintendente, un vicepresidente, un secretario, un tesorero y un vocal, y los requisitos son poseer reconocida capacidad y madurez espiritual y ser ministros ordenados con dos años o más de ministerio.


En la Argentina, la Iglesia Pentecostal de Santidad esta fraccionada en nueve distritos, integrados por diez a quince filiales cada uno. Están dirigidas por una comisión distrital, dedicada a prestarle la más inmediata asistencia frente a cualquier eventualidad. Esta comisión es elegida por los pastores del distrito en conferencia bianual. De manera conjunta con la pastoral, son los responsables de formular el “Plan de Extensión en la Iglesia de la Zona”, y procurar que se logren los objetivos. Deben velar por el correcto funcionamiento y bienestar, tanto de las congregaciones filiales como de los ministros y familias.
Es la única Iglesia con el grado de ONG. Pertenecen al Consejo Nacional Cristiano Evangélico y están federados en la FeCEP.

Numero de creyentes y composición social 
El número de fieles en Argentina es de aproximadamente diecisiete mil. En la feligresía predominan creyentes pertenecientes a la clase media, en menor porcentaje clase media baja y el treinta por ciento restantes pertenece a sectores carenciados. Prácticamente en la mayoría de las congregaciones están presentes profesionales de distintas áreas, empresarios y comerciantes.

Sistema de creencias y concepciones religiosas
La Iglesia Pentecostal de Santidad ha predicado siempre cinco doctrinas básicas bíblicas fundamentales; tres de ellas son las más importantes para una plena comunión con Dios. Tratan del problema del pecado, la liberación de él y el progreso y crecimiento espiritual como hijos de Dios. La primera es la conversión o cambio radical del pecado a la virtud, mediante el poder de Dios. La segunda es la santificación, obra de gracia por la cual el pecado heredado de Adán es crucificado y destruido y el corazón queda limpio y puro de toda maldad. La tercera doctrina el bautismo por el Espíritu Santo; es el investimento del poder de lo alto para que los creyentes sean testigos eficaces de Cristo.

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